Sí, “Heidi” está entusiasmada igual que algunos abuelos, abuelas y mayores en general, estamos ilusionados pensando en ese día en el que el protagonismo es solo nuestro, estés donde estés, quizá olvidado en las cumbres de los Alpes o en a Serra do Monte.
El programa es ambicioso, su diseño incluso es terapéutico; sí, pues recordaremos que el Sr. Escobar perdió un carro (se le podría recompensar con un tractor recién reparado). También disfrutaremos de una serie de actos que, según comentarios, se lamenta la falta de las mallorets de Coimbra, y al final a buen seguro que mis doloridas articulaciones se resentirán. Sea todo por tan entrañable acontecimiento.
Nosotros, a los que los años nos hacen dependientes y cuidadores en mayor o menor grado, lo celebraremos como la “cláusula” de las deficiencias, inoperancia y carencias que algunos/as soportamos los 364 días del año restantes, en el municipio sarriano.
Al hilo de lo expuesto, me comentaba una vecina con mucha experiencia: “¿Cando será o día no que nós, os vellos, lles faremos unha festa aos nosos señoritos?” “¡Cuando se lo merezcan señora, cuando se lo merezcan!” le repliqué con aparente resignación.
Y digo yo, ¿creen ustedes que se cumplirá el dicho de que: “lo que no acaece en un año, acaece en un rato”. Ese parece el último objetivo en esta ocasión, pues en un “rato” se puede captar a un agradecido/a homenajeado.
Con todo el respeto, creo que esto no es serio, es notorio que los asuntos sociales no acaban de motivar a los señores gobernantes.
Las fiestas y homenajes mejor cuando procedan, en esta ocasión creo que éticamente no proceden. Lo siento Heidi, los mayores tenemos mucha retranca.
Sarria a 16 de abril de 2007.
Fdo.- Ignacio Gallent Monros.